Francisco J. Lauriño

Sama de Langreo, 01/10/2009

 

Llego a la fotografía por curiosidad/necesidad, la de un niño de siete u ocho años que contemplaba con fascinación cómo un fotógrafo ambulante aparecía por su casa en Navidad y los retrataba a él y a su hermana, utilizando un flash/ovni, plateado y redondo, que emitía destellos terribles y cegadores. A los pocos días, llegaban a casa las fotos, un lustroso blanco y negro, mate, que traspasaba los ojos casi tanto como el viejo flash, convertidas en felicitaciones navideñas que su padre enviaba a la familia dispersa en la emigración americana y europea. Vino luego la primera cámara a casa. Una Halina que alguien le trajo a mi tía de Canarias, focal fija de 45mm., fotómetro integrado, todo un lujo, que el niño observaba de lejos (sin saber, por supuesto, nada de esto) pues no le dejaron tocarla hasta cumplidos los quince o dieciséis años. Su padre era quien la manejaba, y les retrataba en poses infantiles de día de Reyes, o de Ramos, o cualquier día de verano que, en el patio, cerca de las vías del tren, entre higueras, berzas y tendales, supusiera el brillo de la luz grisácea que siempre, entonces y ahora, envuelve a la cuenca del Nalón.

Después de desvencijar en numerosos viajes la entrañable Halina familiar, y una Kodak de aquellas que usaban negativos cuadrados y un flash de plástico al que llamaban “magicube”, llegó la primera réflex. Una Minolta que, acompañada de una ampliadora rusa (la más asequible que había en el mercado), fueron el equipo con el que descubrí que la fotografía no iba a ser sólo recuerdos de viajes, práctica vacacional, memoria de la infancia, sino una manera, junto con la literatura, de expresar creatividad, sentimiento (¿?), el sentido de la vida (si lo tiene). El blanco y negro, presente con obsesión en aquella época, me descubrió el poder de la línea, el poder del claroscuro, la fuerza del gris que rebaña la sustancia de los blancos puros y de los negros desolados. El poder de la forma. El poder la luz. Luego, las diapositivas en color me revelaron otro tipo de poder: el del paisaje que cría vida del prado, del mar, de la roca pelada; y también cómo el árbol habla desde su sombra, habla desde su luz, desde su colorido, para decir muchas y muy buenas cosas a la lente que lo contempla, absorto, tan fascinado, casi, como frente al flash redondo y deslumbrante (ovni) del fotógrafo ambulante en los últimos años sesenta.

Y fue así como nació todo. Porque de ahí al mundo digital, al nuevo descubrimiento de la forma que es la misma forma, de la línea que es la misma línea, que son la base de todo -que son la misma luz, el mismo poder de la línea, el mismo poder del claroscuro, la fuerza idéntica del gris-, llega, renacido, el blanco y negro y gris como presente activo que ha de llevar también al color, el mismo color.

La forma, pues; la línea, por lo tanto; entonces, la belleza, la fealdad, que están en las manos del tiempo. Es el tiempo quien las revela de un modo u otro: el tiempo estacional, con sus tonos, sus colores, sus ambientes…; el tiempo cronológico, que amarillea sobre retratos antiguos, sobre paisajes ya inexistentes, y que confirma la forma, conforma la belleza, porque en su transcurso hace que las cosas se vean de un modo o de otro.

Resumo, pues, que las fotografías que presento aquí son línea, foto geométrica, que tiene que ver con la arquitectura, con espacios urbanos, edificios, escenarios, lugares concretos en que la materia artificial fluye para unirse a la natural, asfalto, hormigón, pintura de colores intensos o desvaídos; grietas, formas informes de casas y de ventanas y de puertas, en uso, destruidos (el tiempo, otra vez, en su transcurso), sencillez de la vida, sin más, complejidad de las cosas, testimonio del uso que el tiempo hace de nosotros, de nuestras obras, en otra obra que ha de cobrarse, también, a buen seguro. Fotografía como forma. Como tiempo.

“Spaces And Settings” es un título en inglés, pero no se trata de esnobismo, ni hay intenciones maximalistas. Sencillamente, la idea nació en 2006 en Londres. Luego, la serie se materializó en Internet, en una página norteamericana, y, por esa circunstancia, también el título se materializó en inglés. No quise devaluarla con adaptaciones idiomáticas. El espectador puede observarla como le venga en gana, y puede, si quiere, verla en español. O en inglés. Confieso que no se me ocurre cómo traducir semejante título. “Spaces And Settings”. Quédense, si quieren, con lo de espacios. Escenarios. Puestas de la forma y de la luz y del espacio hacia el color, hacia el blanco y negro, hacia usted, amigo espectador, que, benévolamente, contemplará la muestra.

(Francisco J. Lauriño. Langreo, 1962. Titulado en Filología Hispánica. Fotógrafo desde la infancia. Fotógrafo inútil en la adolescencia. Fotógrafo, hoy, de todo. Hoy ojos-cámara, para vivir el todo. Dos o tres libros publicados, de poesía y de relatos. Ojo avizor sobre el mundo. Me gusta el realismo, pero no me gusta. Soy hiperrealista. Fumo el opio del surrealismo. Veo el color, la línea, la forma. Veo la secuencia, el relato, la historia. Me salgo del mundo para poder vivirlo. Para poder entrar dentro de él. Mi tarjeta de presentación iba a ser lacónica. No lo consigo. Soy, también, barroco.


FRANCISCO J. LAURIÑO

Volver

 Francisco J. Lauriño

097-01/18.GAMAD.1355

Fotografía Digital sobre papel

40 x 50 cm.

Bandera Roja

 Francisco J. Lauriño

097-02/18.GAMAD.1356

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

El Metro 1

 Francisco J. Lauriño

097-03/18.GAMAD.1357

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

La Ciencia 1

 Francisco J. Lauriño

097-04/18.GAMAD.1358

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

Modern

 Francisco J. Lauriño

097-05/18.GAMAD.1359

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

The Earth

 Francisco J. Lauriño

097-06/18.GAMAD.1360

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

Música ajada y redonda

 Francisco J. Lauriño

097-07/18.GAMAD.1361

Fotografía digital sobre papel

40 x 30 cm.

Trepan

 Francisco J. Lauriño

097-08/18.GAMAD.1362

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Pimiango

 Francisco J. Lauriño

097-09/18.GAMAD.1363

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Exposición en Salamanca

 Francisco J. Lauriño

097-10/18.GAMAD.1364

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Formas antagónicas en b/n

 Francisco J. Lauriño

097-11/18.GAMAD.1365

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Autorretrato

 Francisco J. Lauriño

097-12/18.GAMAD.1366

Fotografía digital sobre papel

40 x 30 cm.

Pasos

 Francisco J. Lauriño

097-13/18.GAMAD.1367

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

Big Ben difuso

 Francisco J. Lauriño

097-14/18.GAMAD.1368

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

Psychedelic Hole

 Francisco J. Lauriño

097-15/18.GAMAD.1369

Fotografía digital sobre papel

30 x 40 cm.

The London Gherkin

 Francisco J. Lauriño

097-16/18.GAMAD.1370

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Metro

 Francisco J. Lauriño

097-17/18.GAMAD.1371

Fotografía digital sobre papel

20 x 30 cm.

Sondika

 Francisco J. Lauriño

097-18/18.GAMAD.1372

Fotografía digital sobre papel

40 x 50 cm.

London Guitar