Pablo M. G. Llamas

Madrid, 16/12/2010

 

La memoria robada - John Berger

Durante la segunda mitad del siglo XX el juicio de la historia fue abandonado por todos excepto por los desposeídos, por los marginados. El mundo industrializado, temeroso del pasado, ciego ante el futuro, vive en un oportunismo que ha vaciado de toda credibilidad al principio de justicia. Tal oportunismo vuelve todo espectáculo: la naturaleza, la historia, el sufrimiento, las otras personas, las catástrofes, el deporte, el sexo, la política. Y el instrumento utilizado para hacer esto hasta que el acto sea tan habitual que la imaginación condicionada lo haga por sí misma; es la cámara.

El espectáculo crea un eterno presente de expectación inmediata: la memoria cesa de ser necesaria o deseable. Con la pérdida de la memoria las continuidades de significado y juicio también se nos pierden. La cámara nos alivia del peso de la memoria. Nos recorre como Dios y recorre por nosotros. Y no obstante ningún otro dios ha sido tan cínico, porque la cámara registra para olvidar.

Susan Sontag localiza muy claramente a este dios en la historia. Es el dios del capitalismo monopólico.

"Una sociedad capitalista requiere una cultura basada en las
imágenes. Necesita promover vastas cantidades de entretenimiento de modo de
estimular la compra y de anestesiar las heridas de clase, raza y sexo. Y
necesita reunir cantidades ilimitadas de información, para mejor explotar los
recursos naturales, aumentar la productividad, mantener el orden, hacer la
guerra, crear empleos para los burócratas. Las capacidades gemelas de la cámara,
subjetivizar la realidad y objetivarla, sirven idealmente a estas necesidades y
las fortalecen.
Las cámaras definen la realidad en dos formas esenciales para
los propósitos de una sociedad industrial avanzada: como espectáculo (para las
masas) y como objeto de vigilancia y registro (para los dominadores). La
producción de imágenes también posibilita una ideología dominante. El cambio
social se sustituye con cambios en las imágenes."

La tarea de una fotografía alternativa es incorporar la memoria social y política, en vez de convertirse en un sustituto que fomenta la atrofia de tal memoria. Para el fotógrafo esto significa no pensarse como un reportero o reportera para el resto del mundo sino alguien que registra para aquellos involucrados en los sucesos fotografiados.

Esta distinción es crucial. Hoy no es posible una práctica fotográfica alternativa (si se piensa en la profesión de fotógrafo). El sistema puede acomodar cualquier foto. No obstante es posible comenzar a usar la fotografía de acuerdo a una práctica dirigida a un futuro alternativo. Este futuro es una esperanza, muy necesaria hoy, si habremos de mantener una lucha, una resistencia, contra las sociedades y la cultura del capitalismo.

Es posible que la fotografía anuncie proféticamente una memoria humana que falta concretar social y políticamente. Una memoria así abarcaría cualquier imagen del pasado, por más trágica o culposa, dentro de su propia continuidad. Se trascendería entonces la vieja distinción entre el uso privado y el uso público de la fotografía. Darle contexto retorna la foto al flujo temporal, no a su propio tiempo porque esto es imposible, pero sí al tiempo narrado.

El tiempo narrado se torna histórico cuando lo asumen la memoria y la acción sociales. El tiempo narrado, construido, necesita respetar el proceso de la memoria que espera estimular. No hay una única aproximación a algo recordado. Nuestros recuerdos no estarían al extremo de línea alguna. Numerosas aproximaciones o estímulos convergen en éstos o conducen a ellos. Las palabras, las comparaciones y los signos necesitan crear un contexto para la foto impresa, esto es, deben marcar y dejar abiertos diversos abordajes. Tiene que construirse un sistema radial en torno a la foto para que pueda contemplarse en términos simultáneamente personales, políticos, económicos, dramáticos, cotidianos e históricos.


About Looking, Vintage International, Nueva York, 1980.

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 Pablo M. G. Llamas

125-01/12.GAMAD.1726

Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

125-02/12.GAMAD.1727

Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

125-06/12.GAMAD.1731

Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

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Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

125-10/12.GAMAD.1735

Fotografía impresa sobre lienzo

40 x 60 cm.

 Pablo M. G. Llamas

125-11/12.GAMAD.1736

Fotografía impresa sobre lienzo

60 x 90 cm.

 Pablo M. G. Llamas

125-12/12.GAMAD.1737

Fotografía impresa sobre lienzo

60 x 90 cm.