Riki Andrés

Gijón, 16/11/2010

 

Alexias*
por Riki Andrés

El valor referencial de la fotografía es un postulado unánimemente admitido. Explica que se use habitualmente la fotografía en sus funciones ilustrativa, documental, pedagógica, y como soporte de la memoria. Hasta solemos confiar ingenuamente en la adecuación perfecta entre imagen y realidad. El trabajo Alexias de Riki Andrés echa abajo, por si era necesario, esta ilusión, e indaga en la vertiente estética.

Las fotografías capturan un mundo sereno, luminoso, apacible. Un lugar costero y residencial para veraneantes ociosos. El lugar de ensueño de la sociedad moderna.
Pero la búsqueda visual que opera Riki Andrés en esta muestra no cultiva el engaño de la fotografía como fiel reflejo de la realidad. Al contrario, lo desmonta: nos desestabiliza el tratamiento de la imagen, esta deformación de la realidad física que estuvo delante del objetivo. Al forzar sistemáticamente el desenfoque y la sobreexposición, la cámara ya no se disimula sino que afirma su presencia, modificando radicalmente la percepción. Deja en evidencia su intervención. Porque la fotografía, como la pintura, es únicamente representación, en su sentido pleno de re-presentación, es decir, de presentación mediatizada por un artefacto técnico, una voluntad individual y una interpretación. En palabras de Octavio Paz, la representación significa la distancia entre la presencia plena y nuestra mirada. La serie Alexias hace que esta distancia se dilate, que la presencia se aleje cada vez más, incluso hasta la abstracción. Se llega a un espacio donde los contornos se difuminan, donde la figura humana se esquematiza hasta desaparecer, donde el exceso de luz, de manera paradójica, se transforma en estorbo.
Y es cuando la fotografía se vacía de todo significado referencial cuando pasa a significarse a sí misma. Al dejar de aludir a una realidad exterior, al perder el valor documental que nos empeñamos en atribuirle, se reivindica sin equívocos como objeto autónomo y como objeto de arte.

Después de ver Alexias, nos permanece en la retina una luminosidad cegadora, unas irrupciones de líneas y de manchas de colores, un fastuoso despliegue de gamas cromáticas, de sutiles degradados. Y sobre todo, una serie de interrogaciones. Si la realidad es algo tangible, pero que, a la vez, la imagen que la representa también lo es, ¿cómo explicar esta distancia entre ambas? ¿Cómo asegurarse que la imagen que descifra el cerebro es más real que la imagen mediatizada por la cámara? ¿Dónde radica la realidad? ¿Fuera o dentro de nosotros?

(Texto: Isabelle Gutton)

* desorden patológico de la esfera sensorial que se manifiesta por un trastorno de acceso a la lectura

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 Riki Andrés

123-01/10.GAMAD.1704

Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

123-02/10.GAMAD.1705

Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

123-03/10.GAMAD.1706

Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

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 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

 Riki Andrés

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Impresión Lambda pegada sobre metacrilato

90 x 60 cm.

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